Babalú Ayé (San Lázaro): Orisha de la Salud, Su Patakí y el 17 de Diciembre
Cada 17 de diciembre, las carreteras al sur de La Habana se llenan de gente que camina toda la noche. Unos van descalzos, otros arrastran cadenas, otros cargan piedras pesadas a la espalda, y muchos llevan ropa rústica de saco. Van al Santuario de San Lázaro, en El Rincón, a cumplir promesas hechas en tiempos difíciles. Para los católicos visitan a San Lázaro; para los santeros honran a Babalú Ayé, el orisha de la enfermedad y la salud. En Cuba y en Miami, ningún orisha está más cerca del corazón de la gente sencilla. Esta guía explica quién es Babalú Ayé en la Regla de Ocha cubana, sus raíces arará, el patakí de su sufrimiento y su regreso, sus símbolos, su collar y sus ofrendas, y la gran peregrinación del 17 de diciembre.
¿Quién Es Babalú Ayé?
Babalú Ayé, cuyo nombre se suele traducir como "padre, señor de la tierra", es el orisha de la enfermedad y de la curación. Es quien puede mandar las enfermedades, sobre todo las de la piel y las epidemias, y quien puede quitarlas. La gente acude a él por la salud, para protegerse de las enfermedades y en momentos de gran necesidad.
Es un orisha viejo y humilde, que muchas veces se representa caminando con muletas, con el cuerpo lleno de llagas y acompañado de dos perros. Como conoce el sufrimiento, se cree que tiene una compasión especial por los enfermos, los pobres y los rechazados. Se le respeta mucho y también se le teme, y muchos devotos hablan de él con gran cuidado, a veces llamándolo simplemente "el viejo" en vez de decir su nombre a la ligera.
También se le conoce como Asojano (o Azojuano), el nombre que se usa en la tradición arará, y como Shopona o Sopona en tierra yoruba.
Raíces Arará: de Dahomey a Matanzas
Muchas casas cubanas consideran que Babalú Ayé es de origen arará. Los arará eran gente traída de Dahomey, hoy Benín, y su tradición religiosa sobrevive en Cuba, sobre todo en Matanzas, donde familias como los Baró de Jovellanos han mantenido vivos sus tambores, cantos y bailes por generaciones. En la tradición arará y en muchas casas lucumí, sus ceremonias tienen sus propios cantos y reglas, y sus secretos se guardan con un cuidado especial.
El Patakí de Su Sufrimiento y Su Regreso
Un patakí cubano muy conocido cuenta que Babalú Ayé fue una vez un hombre fuerte y apuesto al que le gustaban las mujeres y los placeres. Olofin le advirtió que se abstuviera en un día sagrado, pero él no hizo caso. Pronto su cuerpo se llenó de llagas, y la gente que antes lo admiraba lo echó. Enfermo y solo, murió.
Los demás orishas, conmovidos por su sufrimiento, intercedieron por él. En muchas versiones, Oshún usó su miel y su dulzura para ablandar a Olofin, y Orula y Elegguá lo ayudaron. Olofin le devolvió la vida a Babalú Ayé, y él se fue a la tierra arará, donde lo recibieron como a un rey. La historia enseña la humildad, las consecuencias de desobedecer y, sobre todo, que nadie está tan caído que no se pueda levantar. Las versiones cambian de una casa a otra.
Otra versión, yoruba, cuenta que al viejo Shopona se le rieron cuando tropezó bailando en el palacio de Obatalá, y que con rabia intentó regar la enfermedad entre los orishas, por lo que lo mandaron a vivir en el monte. Las dos historias muestran por qué se le respeta y por qué entiende al marginado.
San Lázaro: Dos Santos con un Mismo Nombre
En Cuba, Babalú Ayé se sincretiza con San Lázaro. Lo interesante es que hay dos Lázaros. El del altar mayor de El Rincón es San Lázaro Obispo, vestido de morado. Pero el que la gente más quiere es el Lázaro pobre de la parábola del Evangelio: el mendigo lleno de llagas, con muletas y con perros que le lamen las heridas. La devoción popular, mezclando la fe católica con la tradición africana, adoptó a este Lázaro humilde, y esa es la imagen que se ve en la mayoría de las imágenes de San Lázaro de los hogares cubanos.
El 17 de Diciembre en El Rincón
El Santuario Nacional de San Lázaro, en El Rincón, a las afueras de La Habana, se inauguró en 1917 junto a un leprosorio, hoy un hospital dermatológico. Cada 17 de diciembre llegan miles de peregrinos, muchos caminando toda la noche desde La Habana. Vienen a dar gracias o a cumplir promesas hechas por un hijo enfermo, un viaje peligroso o un milagro recibido. Unos caminan descalzos o de rodillas, otros arrastran cadenas, otros van vestidos de saco. Detrás de la capilla hay una fuente cuya agua se considera bendita, y los devotos se mojan la cara y el cuerpo con ella.
En Miami y en toda la diáspora cubana, los devotos celebran la fecha en casa con una vigilia la noche del 16, con velas, flores, oraciones y una novena a San Lázaro en los días anteriores.
Colores, Números y Símbolos
- Colores: el morado en la devoción católica. En la práctica lucumí y arará, el saco y las cuentas blancas con rayas azules, los tonos de tierra, el negro y los caracoles.
- Números: el 17 en la devoción popular, por su día. Muchos devotos también le tienen los 17 aceites.
- El ajá: su escoba sagrada, hecha de nervios de palma y adornada con cuentas, caracoles y saco. Con ella barre la enfermedad. Un ajá de San Lázaro es uno de sus atributos más importantes.
- Dos perros y las muletas, los compañeros del Lázaro humilde.
- El saco: la señal de la humildad. Muchos devotos visten su imagen o se visten ellos mismos con una capa de San Lázaro de saco.
Su Collar y Sus Herramientas
El collar de San Lázaro se hace tradicionalmente con cuentas blancas con rayas azules, muchas veces combinadas con otros tonos de tierra y caracoles, según la casa. Entre sus herramientas están las muletas, los perros y otras piezas pequeñas de hierro y metal; un juego de herramientas de San Lázaro las reúne todas.
Cuando se recibe en ceremonia, Babalú Ayé vive en una vasija de barro con huecos en la tapa, vestida de saco y de mariwó, y se pone abajo, cerca de la tierra que gobierna. Como con todo orisha, las herramientas que se venden en la botánica no están consagradas; las preparan los sacerdotes.
Las Ofrendas que le Gustan a Babalú Ayé
Sus ofrendas son comidas humildes de la tierra. En los hogares cubanos, los devotos le ponen:
- Maíz tostado y mazorcas asadas, y otros granos, sobre todo frijoles
- Pan quemado
- Agua de coco y vino seco
- Ajo y cebolla
- Pescado ahumado, jutía ahumada y cocos
- Manteca de corojo
Los granos son su ofrenda más universal. Muchos devotos le encienden una veladora de 7 días de San Lázaro y le ponen sus ofrendas en el piso, cerca de la tierra. Para saber más sobre cómo se dan y se retiran las ofrendas, mira nuestra guía sobre las ofrendas a los orishas.
Cómo Honrar a Babalú Ayé en Casa
- Enciéndele una vela y pídele salud, por los enfermos de tu familia y fuerzas en los tiempos difíciles.
- Hazle una promesa solo si la puedes cumplir. Las promesas a San Lázaro se toman muy en serio.
- Da gracias cuando te conteste, aunque sea en algo pequeño.
- Ten compasión con los enfermos y los pobres. Ayudar a alguien que lo necesita es una de las mejores formas de honrarlo.
- Recuerda que la oración acompaña a la medicina, no la reemplaza. Pídele salud, y ve también al médico.
Para todo lo que vaya más allá de estos actos básicos, como recibirlo a él o recibir su collar, sigue la guía de tu padrino o madrina y el oráculo de tu ilé.
Reflexión Final
Babalú Ayé es el orisha que conoce el dolor por dentro. Estuvo enfermo, rechazado y olvidado, y volvió a levantarse. Por eso, cada 17 de diciembre, tanta gente camina toda la noche hasta su puerta. Ya le digas Babalú Ayé, Asojano o San Lázaro, hónralo con humildad y gratitud, y pídele que cuide la salud de los que quieres. ¡Atotó!
Nelstar Services Inc lleva en línea desde 2003, publicado en The Miami Herald y presentado en Telemundo